“El más vil de los oficios”… Por: Octavio Huachani Sánchez


“El más vil de los oficios”… Por: Octavio Huachani Sánchez

Lima, 12 marzo 2017 (peruinforma.com / escrito por: Octavio Huachani Sánchez).-

En la columna dominical, que Beto Ortiz escribe regularmente en Perú21, titulada “La Caída del Inca” narra las peripecias que le tocó vivir cuando, durante el gobierno de Alejandro Toledo, tuvo que pedir asilo político en los Estados Unidos: “para protegerme de las posibles represalias de su gobierno. En aquellos días, de ellas me defendía el Instituto Prensa y Sociedad –IPYS– que (entonces) era una organización valiente que realmente asumía la defensa de los periodistas bajo amenaza”, escribe.

Ortiz prosigue: “Pero ahora que a Toledo ya le cayó la mancada, toca preguntarse: ¿dónde están sus apóstoles, sus eternos escuderos, sus incondicionales, su prensa ñusta? ¿Eh? ¿Dónde? “(…) doña Anel Townsend, la severísima perseguidora de la –ejem, ejem– corrupción. A su protegido Luis Alberto Chávez, consejero de prensa y hombre de absoluta confianza. ¿Y cómo haríamos con los coleguitas que no necesitaron máscara antigás para pasar por caja a cambio de “arriesgar sus vidas” en la heroica cobertura de la Marcha de los 4 Suyos del 2000 en la que se gastó apenas un poquito de todo el billete que el magnate George Soros? ¿Se acuerdan? Quiénes serán, ¿no?, ¿dónde estarán ahora que ya no se fajan más por la democracia?” se pregunta Ortiz, como nosotros ahora.

Pues no se habrían muerto y solo estaban de parranda, porque al parecer por estos días se estarían reagrupando para sacar a la luz un nuevo diario.

Pero para ser ciertos tenemos que recordar que durante el (extenso) gobierno de Alberto Fujimori también hubo coleguitas que abandonaron la objetividad propia de un periodista para de alguna manera participar del poder del gobernante de turno.

Durante su gobierno, Alberto Fujimori tuvo una inusual cercanía con las periodistas Violeta Tenorio y Rosario Enciso de Frecuencia Latina y Panamericana respectivamente, quienes fueron denominadas como ‘Las geishas’, ya que en un video de 1997, se apreciaba al entonces jefe de Estado en la misma cama con las reporteras, durante un viaje a Londres. Todo quedó registrado en un video grabado por el hoy reelecto congresista Kenji Fujimori.

Alan García también tuvo sus preferidos (o preferidas) ¿lo recuerdan verdad?

Pero seamos justos: no solo los presidentes de la republica gozaban de una corte de coleguitas incondicionales.

También personajes como Rodolfo Orellana supo rodearse de un equipo de periodistas que le sirvió, a través de sus revistas Juez Justo y Vox Populi, para atacar a jueces, fiscales, procuradores, policías y hasta periodistas que se atrevieran a investigar sus ilícitos.

Los cientos de millones que Rodolfo Orellana y sus cómplices obtuvieron en todos estos años, según la fiscalía, fueron lavados a través de una serie de empresas. Hoy se conoce que su hijo adoptivo, Churchill Orellana, lavó dinero a través de nueve empresas, y que incluso Benedicto Jiménez y sus hijos participaron de estas actividades.

El “Sherif” no solo reclutó a los periodistas si no también

dirigió las dos revistas  que se usaron para desacreditar a magistrados. Jenny Vargas, entonces jefa de la Odecma de Ucayali, quien tenía en sus manos las quejas contra los jueces que favorecían con amparos a Orellana fue una de sus víctimas: Cuando “Vox Pópuli” publicó sus informes médicos ella optó por dejar el cargo.

En la penúltima edición de “Vox Populi”, Benedicto Jiménez, ya embriagado por el poder de dirigir una revista, se dedicó a agraviar a Julia Príncipe, entonces procuradora sobre lavado de activos, a los periodistas Ricardo Uceda, Marco Zileri y Milagros Leiva, y a lanzar loas a favor de Vladimiro Montesinos.

Pero aun hoy, pese a encontrarse presos, Rodolfo Orellana y su socio Benedicto Jiménez han encontrado las formas para mantenerse en la noticia y tratar de mostrar una imagen que recuerda su momento de gloria o las penurias de su soledad en prisión.




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